El sol salía… ya era hora, o eso parecía… sobre mi buró estaban unas telas llamativas, sobresalía el azul y plateado por todos lados. Jazz despertó y me miró con una sonrisa enorme. Parecía increíble que lo contado hace dos días a mi prima Dannie estaría a punto de llevarse acabo.
Dannie estaba con algunos Sly cuando corrí a pedirle ayuda.
-¿Ese es tu brillante plan?- inquirió después de escucharme- muy bien, pero… no me pondré eso que quieres, va en contra mía.
-Dramática- le enseñé la lengua- ya lo se, eso creo que solo lo usaría yo… bendita la hora en la que me metí en esto.
-Tú agradeces esa hora- se burló- lo que no soportas es vestirte así.
Sentí como la sangre huía de todo mi cuerpo para acomodarse sobre mis mejillas y delatarme. Ya ni siquiera le respondí. Me di la vuelta para irme a la torre de Ravenclaw.
Con lo que no contaba era con toparme con Leo en la entrada; iba –como siempre- rodeado de libros y cosas para estudiar por todos lados.
-Hola Melany- saludó cuando pudo verme.
-Mel… córtalo- sonreí, era el único que decía mi nombre completo- Hola.
Pude escuchar su risa a través del escudo de libros.
-¿Quieres que te ayude?- ofrecí.
Estaba batallando con una enorme en verdad, enorme fila de libros… uno sobre otro… caminé hasta él e intenté quitarle algunos.
-No… espera yo puedo…
No le hice caso, lo cual fue un gravísimo error, entre querer quitarle los libros para ayudarle y mi mal equilibrio sumado a que él defendía su fila intentando lograr que yo no se la quitara me enredé en sus piernas de alguna manera inexplicable y caí al suelo.
Lo lógico es que me hubiera levantado en seguida, es más alcancé a ver a Leo como se quedaba quieto y me veía como queriendo ayudarme, comencé a reírme… era divertido descubrir maneras en las que mi torpeza era capaz de molestarme.
-Tu también puedes reírte- le dije entre espasmos- suele ocurrirme cada 10 minutos.
Me miraba incrédulo, de pronto soltó los libros que cayeron con un ruido sordo, desgraciadamente un volumen cayó sobre su pie derecho haciéndolo dar un grito… me reí más fuerte. ¿Qué más podía hacer? Solo eso. Era casi igual de torpe que yo y era divertido.
No se si fue la situación o el hecho de que yo estuviera riéndome pero se unió a mis risas y se sentó a mi lado.
-¿Estás bien?- dijo cuando terminamos de reír.
-Si, perfecta… esto es normal- le sonreí.
Me miraba de una manera que me hacía sentir segura, era como protección y cariño lo que me proyectaba, era como estar con un amigo de años, o una tarde tranquila en el jardín de mi casa, si eso era, Leo me hacía sentir en casa, cuidada y protegida.
Nos quedamos sentados por algunos minutos más, no hablábamos, no hacía falta porque no tenía necesidad de llenar el silencio, así sonreía y cuando lo miré él también tenía una sonrisa en su rostro.
De pronto la paz fue terminada con la maravillosa entrada de Jazz y Dannie al pasillo.
Ni siquiera me dejaron despedirme, me tomaron de ambos brazos y arrastraron por todo el pasillo, alcancé a ver aún más grande la sonrisa en el rostro de Leo.
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