Nos sentamos bajo la sombra de un enorme roble, observé los libros de Leonard, teoría de encantamientos avanzados, defensa contra las artes más oscuras… un minuto ¿No iba también él en quinto año? Miré con incredulidad mis libros de texto… no eran ni la mitad de asombrosos, ¿acaso se graduaría antes?
Fruncí el ceño, que cosa tan más curiosa y la verdad moría de ganas por preguntar, cuando levante la vista me di cuenta que Jazz se había levantado y estaba a unos diez metros de nosotros, platicando con una chica que llevaba la túnica de Gryffindor, era más baja que Jazz pero estaba dentro de los parámetros normales de estatura. Es que Jazz era un gigante (siempre le hacía burla); la chica me pareció conocida, ese cabello color castaño chocolate le caía debajo de los hombros en unas ondas perfectas, estaba de espaldas pero justo cuando dio la vuelta por señal de mi amiga la reconocí, Camille, una chica de mi curso que había conocido unos meses antes de que el curso terminara; era muy alegre… siempre sonreía y contagiaba a los demás a sonreír.
Levanté la mano para saludarla al igual que ella había hecho conmigo.
Por un momento olvidé que estaba en compañía de alguien…
-Lo siento- dije cuando me giré a verlo- no hablo mucho…
Sonrió y negó con la cabeza.
-Tampoco yo.
Me reí ante esto, dos desconocidos que no hablaban mucho, bueno, realmente yo si hablaba… era de aquellas personas que necesitan sentirse en confianza para poder decir algo.
-Sabes, lo que pasa es que… soy algo raro- dijo, noté como se sonrojaba- solo cuando tengo confianza con alguien… es cuando hablo.
¿Qué? Si bueno, en cualquier momento comenzaría a hiperventilar.
-También yo- murmuré.
Ahora fue su turno de reír, lo miré, algo incrédula y estaba sonriéndome, tal vez si encontráramos confianza mutua, después de todo… era nuevo.
Jazz volvió después de unos minutos y se sentó a mi lado.
-Y bien Leo, ¿te molesta que te diga así? Tu nombre es largo…-él negó- bien, tengo curiosidad, ¿Por qué no te seleccionaron ayer?
Era una buena pregunta, tomando en cuenta que yo también quería saber la respuesta. Él bajó la mirada y suspiró.
-La verdad es que… es más por conflicto interno. Por familia se supone que debo estar en Slytherin como mi hermano, pero… no quiero.
-¿No quieres?- inquirí- entonces… ¿Dónde quieres estar?
Su sonrisa esta vez fue más grande.
-En Ravenclaw.
-Wow…-fue lo único que pude decir.
Jazz no se conformó con el simple wow, se levantó y comenzó a brincar para después levantarlo a él y dar vueltas. Estaba emocionada, más que eso, siempre había dicho que nuestra casa era la mejor. Y yo opinaba lo mismo.
Me reí, claro que me reí, en la oscuridad cuando recordé la cara de Leo por las vueltas de Jazz.
A media noche, no era normal que me pusiera a recordar lo que había vivido hasta hace unos días, días que bastaron para que Leo se volviera un amigo único tanto para mí como para Jazz.
Llegué a mi destino, el gran comedor. Bañado en la terrible oscuridad pude distinguir un punto luminoso al final. Ahí estaba Jazz e iba acompañada de una chica de Slytherin, alguien que sabía del plan y estaba dispuesta a ayudarnos, mi prima Dannie Finnigan.
No hay comentarios:
Publicar un comentario