-Bien, es que… estaba quedándome en la oficina de la profesora McGonagall… y Jazmín me ha sacado de ahí diciéndole a la maestra que no estaría mal que durmiera en su sala común, a veces tu amiga logra ser lo bastante persuasiva.
Enarqué una ceja, no esperaba esa respuesta. Tan pronto quise ver a Jazz ella ya estaba dormida, respiraba acompasadamente.
No evité reírme, ella se quedaba dormida en cualquier lugar. Pero ya que ella ocupaba el lugar de Leonard no podría dormir aquí…
-Escuché que tienes un hermano- comenté.
-Así es, mí… gemelo, pero él ya quedó en Slytherin.
-Por eso mi prima lo conoce… espera, si son gemelos ¿Por qué preguntó si eras su hermano? Han de ser idénticos.
-No precisamente- respondió- somos iguales por fuera pero por dentro… no, además no es mi único hermano, también esta Scorpius Malfoy pero… él es más adoptivo ya que desde pequeños nos conocemos.
A Scor si lo conocía, habíamos cruzado algunas pláticas en el pasado.
Al principio fue difícil hablar, ninguno de los dos podíamos expresarnos bien, decíamos palabras de más, o nos faltaba alguna… pero al poco tiempo no hubo quien nos hiciera callar. Leonard me contó de sus planes para Hogwarts y de su deseo… gran deseo por ser parte de la casa azul plateada.
-Supongo que deberé elegir Slytherin… por mi familia.
-Eso no está bien… respeta lo que quieres, la verdad es que Ravenclaw es mejor-bromeé.
-Pues ya vi que las chicas de aquí son sociables, y bastante.
Ambos reímos y una vez que comenzamos nos fue difícil parar, entre carcajadas lo miraba una y otra vez. ¿Cómo es que hablaba tan fácil con el? Ya me había ganado, si alguien le preguntaba, él ya podría decir que Melany Finnigan era su amiga.
-De verdad quiero ser Ravenclaw- suspiró después de que el ataque de risa se fuera.
-Y quedarás- prometí- y yo estaré apoyándote.
-¿Y eso como?
-Pues… ya se! Cuando te seleccionen en el gran comedor yo estaré vestida de porrista con colores azul y plateado y grandes pancartas que digan ¡LEO PARA RAVENCLAW!
Me miró como diciendo ‘esta tipa esta loca’ pero después comenzó a reír.
-Me parece buena idea, así que… ¿mi porrista oficial?
-Claro- sonreí- me encanta la idea.
-Y a mi- respondió él.
-Igual que a mí- dijo Jazz y ambos brincamos del susto.
Nos observaba con una gran sonrisa en el rostro aunque sus ojos tenían rastro de haber dormido por… ¿horas? ¿Qué hora sería? Tal vez ya muy tarde, tal vez muy entrada la madrugada…
-Creímos que no llegarías Mel- me regañó Jazz- mira la hora.
-Lo siento, lo siento. No calculé bien, sin ayuda de un reloj normal aquí no sabría como llegar.
-Bajen la voz- dijo mi prima- ¿tienen todo?
Asentimos.
-Bien… es hora de trabajar.
De una pequeña bolsita que colgaba de mi cuello saqué varios papeles que tenían impresas letras enormes de colores extravagantes, pegamentos y tijeras… esto sería bueno, bastante bueno.
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