26 de abril de 2010

Séptimo Capitulo

El sol salía… ya era hora, o eso parecía… sobre mi buró estaban unas telas llamativas, sobresalía el azul y plateado por todos lados. Jazz despertó y me miró con una sonrisa enorme. Parecía increíble que lo contado hace dos días a mi prima Dannie estaría a punto de llevarse acabo.




Dannie estaba con algunos Sly cuando corrí a pedirle ayuda.
-¿Ese es tu brillante plan?- inquirió después de escucharme- muy bien, pero… no me pondré eso que quieres, va en contra mía.
-Dramática- le enseñé la lengua- ya lo se, eso creo que solo lo usaría yo… bendita la hora en la que me metí en esto.
-Tú agradeces esa hora- se burló- lo que no soportas es vestirte así.
Sentí como la sangre huía de todo mi cuerpo para acomodarse sobre mis mejillas y delatarme. Ya ni siquiera le respondí. Me di la vuelta para irme a la torre de Ravenclaw.
Con lo que no contaba era con toparme con Leo en la entrada; iba –como siempre- rodeado de libros y cosas para estudiar por todos lados.
-Hola Melany- saludó cuando pudo verme.
-Mel… córtalo- sonreí, era el único que decía mi nombre completo- Hola.
Pude escuchar su risa a través del escudo de libros.
-¿Quieres que te ayude?- ofrecí.
Estaba batallando con una enorme en verdad, enorme fila de libros… uno sobre otro… caminé hasta él e intenté quitarle algunos.
-No… espera yo puedo…
No le hice caso, lo cual fue un gravísimo error, entre querer quitarle los libros para ayudarle y mi mal equilibrio sumado a que él defendía su fila intentando lograr que yo no se la quitara me enredé en sus piernas de alguna manera inexplicable y caí al suelo.
Lo lógico es que me hubiera levantado en seguida, es más alcancé a ver a Leo como se quedaba quieto y me veía como queriendo ayudarme, comencé a reírme… era divertido descubrir maneras en las que mi torpeza era capaz de molestarme.
-Tu también puedes reírte- le dije entre espasmos- suele ocurrirme cada 10 minutos.
Me miraba incrédulo, de pronto soltó los libros que cayeron con un ruido sordo, desgraciadamente un volumen cayó sobre su pie derecho haciéndolo dar un grito… me reí más fuerte. ¿Qué más podía hacer? Solo eso. Era casi igual de torpe que yo y era divertido.
No se si fue la situación o el hecho de que yo estuviera riéndome pero se unió a mis risas y se sentó a mi lado.
-¿Estás bien?- dijo cuando terminamos de reír.
-Si, perfecta… esto es normal- le sonreí.
Me miraba de una manera que me hacía sentir segura, era como protección y cariño lo que me proyectaba, era como estar con un amigo de años, o una tarde tranquila en el jardín de mi casa, si eso era, Leo me hacía sentir en casa, cuidada y protegida.
Nos quedamos sentados por algunos minutos más, no hablábamos, no hacía falta porque no tenía necesidad de llenar el silencio, así sonreía y cuando lo miré él también tenía una sonrisa en su rostro.
De pronto la paz fue terminada con la maravillosa entrada de Jazz y Dannie al pasillo.
Ni siquiera me dejaron despedirme, me tomaron de ambos brazos y arrastraron por todo el pasillo, alcancé a ver aún más grande la sonrisa en el rostro de Leo.

20 de abril de 2010

Sexto capítulo

Toda la mañana tuve encima de mí a Jazz… ’¿Qué planeas? ¿Cómo lo sorprenderás? ¿Algo importante?’ Me había aturdido y la cabeza quería explotarme… y después volver a su forma para explotar nuevamente.
Aunque ciertamente… tenía razón, a él lo seleccionarían en unos días y yo le había dicho algo para subirle el animo aunque… ¿esperaba que de verdad a mitad del gran comedor yo saliera con carteles gritando que él era de Ravenclaw?... Tal vez las cosas podrían malinterpretarse pero que importaba, era mi amigo y no lo dejaría solo en esto.
Así que sin la mirada acusadora de Jazz sobre mí, corrí a la oficina del profesor Dumbledore… necesitaba permiso, no pensaba romper reglas aunque sonara idiota.
-Adelante- dijo la grave voz del profesor.
-Buenas tardes profesor Dumbledore- dije. Que seriedad, pero más valía que me congraciara desde ahorita con el director.
-¿Qué tal señorita Finnigan? ¿Qué la trae por aquí en esta tarde de septiembre? Apuesto que no es una visita de cordialidad ¿cierto? - el profesor me miró a través de esas gafas de media luna y sonrió como si supiera a que iba.
-Verá… lo que pasa es que…-me retorcí los dedos en señal de nerviosismo- hay un alumno nuevo en el colegio, Leo Parkinson…
Me trabé, ya no podía continuar, las palabras se me quedaron atoradas en la garganta.
-¿Y bien?...
-Pues… el desea fervientemente ser parte de la casa de Ravenclaw.
-Señorita Finnigan, usted sabe que no está en mis manos elegir la casa de los alumnos, es trabajo de otro…-señaló levemente al sombrero seleccionador que reposaba sobre una urna de cristal donde se hallaba una espada.
-No, no profesor, no es lo que quería decir, es que… yo le he dicho que quería apoyarlo, tuve una idea bastante loca y… necesito su permiso o de lo contrario no se si rompería algunas reglas.
-Romper reglas a veces es entretenido señorita Finnigan- dijo el director- sin embargo, me agrada el hecho de que usted a pocos días de iniciar curso se preocupe por un compañero nuevo. ¿Cuál es esa idea?
Le expliqué todo el plan que había formado durante el camino a su oficina, y también formado por algunas de Jazz, el profesor sonreía cada vez más ante mi mencionado y alocado plan.
-Muy bien, muy bien- se rió- veo que no todo mundo se ha vuelto loco con la teoría del regreso de Voldemort- me estremecí ante el nombre pero el director lo dejó pasar- un poco de diversión a este colegio y no precisamente de los gemelos Weasley, me agrada su idea señorita Finnigan y tiene mi permiso, también el de los profesores, yo se los haré informar pero, sin embargo, debe cuidarse de Filch… a ese conserje nuestro no le gusta ni que su gata se divierta.
Me lanzó una miradita de complicidad y sonrió enormemente.
Salí de su despacho dispuesta a contarle todo con lujo de detalles a Jazz, y tal vez pediría ayuda de mi prima de Slytherin.







Era muy tarde, bostezábamos cada 3 segundos pero el plan ya se había casi completado.
Jazz se quedaba dormida sobre los papeles y mi prima pegaba a una velocidad increíble. Yo hacía flotar ligeramente cada cartel con ayuda de la varita, mientras más pronto termináramos… sería mejor.

16 de abril de 2010

Quinto Capítulo

-Rápido chicas- esta vez apremié yo- ya es… tarde.
-¿Culpa de quien?- se burló Jazz.
Aún en la oscuridad pude fulminarla con la mirada y ella me enseñó la lengua.
-Y… no tendremos problemas por esto ¿verdad?-dijo Dannie preocupada.
-Para nada- respondí- yo arreglé eso ya hace unos días, el profesor Dumbledore dijo que era una idea fuera de lo normal pero ver la manera en la que los amigos estaban unidos en tiempos difíciles era muy agradable y que teníamos total libertad para llevar acabo el plan, además de que dijo que él avisaría a los demás profesores para que no interfirieran.
-Entonces… ¿Por qué salimos a media noche? Y mejor aún, cuidándonos de Filch.
-La verdad es que… también el profesor me dijo que solo una persona sería capaz de arruinar todo…
-Filch- anunciaron Dannie y Jazz haciendo sonar la palabra con una grosería.
-Así es.




A la mañana siguiente no aguantaba el sueño, ¿Cómo no notamos que estaba saliendo el sol cuando Jazz se despertó y participó en nuestra plática?
‘…Así que eres porrista Mel-dijo Jazz- no me sorprende, la verdad es que es hermoso que hayan platicado toda la noche’.
Toda la noche. Toda. ¡No había dormido absolutamente nada!
La clase de historia de la magia se me estaba haciendo más aburrida que nunca, si antes me dormía alrededor de los 20 minutos ahorita no estaba llegando ni a los 10 y entonces vi a Leo, tomando notas y poniendo atención ¿Qué no tenía sueño? Por que yo sí, cada vez me costaba más tener los ojos bien abiertos y no dejar caer la cabeza entre mis libros.
Por fin, terminada la clase tomé mis libros y salí del aula, el aire fresco me golpeó el rostro y la brisa que traía consigo me despejó al menos un poco.
Caminé arrastrando los pies, mejor dicho, arrastrándome a mí hasta la siguiente aula.
Sin fijarme tropecé con alguien y acabé en el suelo. No me sorprendió el resultado porque si despierta era torpe y despistada… ahora dormida, de milagro no había rodado por las escaleras del colegio.
-Fíjate Finnigan- dijo una voz- que horror, tropezar contigo, hoy ya será un mal día- se quejó.
Esa voz, tan quejumbrosa, siempre altanera. Solo podía ser una persona… Lyzh Lestrange. Yo no había hecho muchos amigos el curso pasado, pero tampoco tenía enemigos, simplemente… la chica no me caía bien. Y claro, yo a ella mucho menos, pasaba los días aburridos planeando la manera en la que le haría alguna broma, ganándome con esto que Jazz dijera que también tenía corazón Slytherin… ese día mi amiga deseó no haberlo dicho.
-Cállate Lestrange.
Alcé la mirada para verla, con su mirada de verdad altanera, egocéntrica… ah no comprendía como es que tuviera amigas, pero ahí iban las chicas, detrás de ella como siempre. Toda una líder, una abeja reina.
Me levanté del suelo y la fulminé con la mirada. No esperaba menos de ella así que hizo exactamente lo mismo conmigo.
-De verdad mestiza, fíjate donde pones las manos, tendré que darme una buena ducha antes de comer.
-La verdad es que sí- me reí- apestas Lestrange, ¿Qué es ese aroma?-dije olisqueando exageradamente.
-Algo que jamás te pondrás, Esencia de veela, creado en Francia.-alardeó.
-Oh, claro… olores para atraer magos en un dos por tres ¿cierto?- esta vez reí más fuerte- suerte con eso.
Se quedó callada y me alejé de ahí.
La verdad Lestrange me había alegrado la mañana, su cara de estupefacción cuando le respondí de verdad no tenía precio.
Salí a los jardines para dirigirme a la cabaña de Hagrid, tendría Cuidado de Criaturas Mágicas, observé a Jazz que me esperaba lo más lejos posible.
-No me gusta la clase- se quejó.
-¿Y a quien sí?- me encogí de hombros.
-Tal vez…-señaló al grupo de Gryffindor con quienes compartíamos clase- Ron, Harry y Hermione, a ellos sí.
-A Hermione le gusta tanto como a ti- le dije, y era cierto.
Durante el año pasado había entablado amistad con ella y así conociendo a Ron y Harry pero no tanto como para decirse mejores amigos.
-Bueno… comencemos a planear-dijo Jazz.
-¿Planear que cosa?- dije sorprendida.
-¿Qué cosa? Amiga te recuerdo que te hiciste porrista de alguien y has dicho que pondrás carteles. Hay que planear como harás eso.
… Oh… yo y mi bocota.

14 de abril de 2010

Cuarto capítulo

-Bien, es que… estaba quedándome en la oficina de la profesora McGonagall… y Jazmín me ha sacado de ahí diciéndole a la maestra que no estaría mal que durmiera en su sala común, a veces tu amiga logra ser lo bastante persuasiva.
Enarqué una ceja, no esperaba esa respuesta. Tan pronto quise ver a Jazz ella ya estaba dormida, respiraba acompasadamente.
No evité reírme, ella se quedaba dormida en cualquier lugar. Pero ya que ella ocupaba el lugar de Leonard no podría dormir aquí…
-Escuché que tienes un hermano- comenté.
-Así es, mí… gemelo, pero él ya quedó en Slytherin.
-Por eso mi prima lo conoce… espera, si son gemelos ¿Por qué preguntó si eras su hermano? Han de ser idénticos.
-No precisamente- respondió- somos iguales por fuera pero por dentro… no, además no es mi único hermano, también esta Scorpius Malfoy pero… él es más adoptivo ya que desde pequeños nos conocemos.
A Scor si lo conocía, habíamos cruzado algunas pláticas en el pasado.
Al principio fue difícil hablar, ninguno de los dos podíamos expresarnos bien, decíamos palabras de más, o nos faltaba alguna… pero al poco tiempo no hubo quien nos hiciera callar. Leonard me contó de sus planes para Hogwarts y de su deseo… gran deseo por ser parte de la casa azul plateada.
-Supongo que deberé elegir Slytherin… por mi familia.
-Eso no está bien… respeta lo que quieres, la verdad es que Ravenclaw es mejor-bromeé.
-Pues ya vi que las chicas de aquí son sociables, y bastante.
Ambos reímos y una vez que comenzamos nos fue difícil parar, entre carcajadas lo miraba una y otra vez. ¿Cómo es que hablaba tan fácil con el? Ya me había ganado, si alguien le preguntaba, él ya podría decir que Melany Finnigan era su amiga.
-De verdad quiero ser Ravenclaw- suspiró después de que el ataque de risa se fuera.
-Y quedarás- prometí- y yo estaré apoyándote.
-¿Y eso como?
-Pues… ya se! Cuando te seleccionen en el gran comedor yo estaré vestida de porrista con colores azul y plateado y grandes pancartas que digan ¡LEO PARA RAVENCLAW!
Me miró como diciendo ‘esta tipa esta loca’ pero después comenzó a reír.
-Me parece buena idea, así que… ¿mi porrista oficial?
-Claro- sonreí- me encanta la idea.
-Y a mi- respondió él.
-Igual que a mí- dijo Jazz y ambos brincamos del susto.
Nos observaba con una gran sonrisa en el rostro aunque sus ojos tenían rastro de haber dormido por… ¿horas? ¿Qué hora sería? Tal vez ya muy tarde, tal vez muy entrada la madrugada…




-Creímos que no llegarías Mel- me regañó Jazz- mira la hora.
-Lo siento, lo siento. No calculé bien, sin ayuda de un reloj normal aquí no sabría como llegar.
-Bajen la voz- dijo mi prima- ¿tienen todo?
Asentimos.
-Bien… es hora de trabajar.
De una pequeña bolsita que colgaba de mi cuello saqué varios papeles que tenían impresas letras enormes de colores extravagantes, pegamentos y tijeras… esto sería bueno, bastante bueno.

13 de abril de 2010

Tercer capítulo

Caminé más aprisa… el miedo comenzaba a invadirme que pasaría si… oh ¿y si éramos atrapadas? No… yo se lo había prometido a Leo, también Jazz e increíblemente Dannie mi prima dio su palabra, esta noche teníamos que cumplir lo que hace días dijimos… y pensar que todo salió por una broma, un juego.




Esa noche, después de que nos hiciéramos las primeras amigas de Leonard Parkinson, caminamos hacía la Torre de Ravenclaw. Habían deberes que cumplir… solo Snape dejaba tarea el primer día…
-Sabes Mel-comenzó Jazz- si Leo no tiene casa, no tiene torre… por lógica no tiene habitación…
-¿A dónde quieres llegar?- inquirí.
-¿Dónde dormirá?
Me detuve en seco, buena pregunta y curiosamente no tenía la respuesta. Me alcé de hombros y Jazz me fulminó con la mirada.
-Bien… te veo en la torre- dijo.
Dio la vuelta y salió corriendo de ahí. El pasillo estaba solitario, caminé lo más rápido que pude ya que todavía después de un año no podía acostumbrarme a ver fantasmas vagar por el colegio, en Beuxbatons no habían, estaban desterrados.
Ya en la torre, pretendí hacer mi tarea, me senté junto a la ventana y pude observar el cielo nocturno, cada estrella se veía perfecta.
-Mel…-habló una chica a mis espaldas- lamento interrumpirte, tu prima te busca afuera de la torre.
Sonrió y se fue. Quien era… quien sabe, pero salí enseguida.
Mi prima estaba sentada frente a la gárgola que daba el paso a nuestros dormitorios, era delgada… en extremo, y su piel era blanca como la nieve, sus ojos oscuros marcaban la perfección de su rostro acompañado de su cabello castaño chocolate que le caía lacio hasta media espalda. Me miró y me sonrió, aún tenía ese toque inocente, era un año menor que yo.
-Hola Dannie.
-Hey Mel- se levantó y me abrazó- ¿te molesta que haya venido tan tarde?
-Para nada- sonreí.
A pesar de ser familia, no íbamos en la misma casa, ella era de Slytherin…
Justo cuando quise decirle que la había extrañado en vacaciones, por el pasillo divisé a Jazz que iba en compañía de Leonard.
-¿Y ese chico?- cuestionó mi prima- ¿su nuevo novio?
Negué. Pero seguro eso pasaba… le estaba dando mucha importancia.
-Buenas noches señoritas- se burló mi amiga- ¿Qué hacen tan tarde fuera de sus dormitorios? Oh… que pensará Snape de usted señorita Finnigan.
A Jazz se le daba el dramatismo tan bien, tan bien como a mí. Dannie le dio un merecido sape por tan exagerada muestra y tan solo se rió.
Mientras ocurría ese ameno intercambio de ‘saludos’ no pude dejar de mirarlo a él, tenía la mirada baja, como si no quisiera estar ahí o como si se sintiera avergonzado por el simple hecho de estar frente a mí. Enarqué una ceja sin dejar de verlo, me daba mucha curiosidad todo el asunto.
-Cuantas miraditas Mel- dijo Jazz, en ese momento Leonard levantó la mirada que se encontró con la mía para ser desviada segundos más tarde.
-Bueno estoy agotada, entremos. Dannie ¿te molestaría si me llevo a Mel?
-No-sonrió- nos vemos mañana chicas. Un gusto…ammm…
Leonard la miró y sonrió tímidamente.
-Leonard Parkinson.
-Oh… eres el hermano de Chris.
Él abrió los ojos como platos y asintió mientras escondía nuevamente la mirada.
Dannie dio vuelta y salió del pasillo.
Ya dentro de la torre (una vez más) quise hacer mis deberes pero también estaba agotada.
-Oye Jazz crees que sí…-estaba a punto de preguntarle si creía que mañana nos dejarían más tareas para poder aplazar la de Snape pero ya no estaba, se encontraba sentada en un sofá a lado de Leonard.
Me acerqué…
-Gracias Jazmin por… sacarme de ahí, hubiera sido una lata, además las burlas de Chris jamás acabarían.
Ella sonrió. Y entonces mi curiosidad salió a flote.
-¿Por qué está aquí Jazz?
Los dos me miraron y Jazz hizo señal de que me sentara.
-Leo te lo dirá, yo estoy cansada la verdad.
Leonard me miró, y por primera vez en todo el día su mirada estuvo sobre mí más de un minuto.

11 de abril de 2010

Segundo capitulo

Nos sentamos bajo la sombra de un enorme roble, observé los libros de Leonard, teoría de encantamientos avanzados, defensa contra las artes más oscuras… un minuto ¿No iba también él en quinto año? Miré con incredulidad mis libros de texto… no eran ni la mitad de asombrosos, ¿acaso se graduaría antes?
Fruncí el ceño, que cosa tan más curiosa y la verdad moría de ganas por preguntar, cuando levante la vista me di cuenta que Jazz se había levantado y estaba a unos diez metros de nosotros, platicando con una chica que llevaba la túnica de Gryffindor, era más baja que Jazz pero estaba dentro de los parámetros normales de estatura. Es que Jazz era un gigante (siempre le hacía burla); la chica me pareció conocida, ese cabello color castaño chocolate le caía debajo de los hombros en unas ondas perfectas, estaba de espaldas pero justo cuando dio la vuelta por señal de mi amiga la reconocí, Camille, una chica de mi curso que había conocido unos meses antes de que el curso terminara; era muy alegre… siempre sonreía y contagiaba a los demás a sonreír.
Levanté la mano para saludarla al igual que ella había hecho conmigo.
Por un momento olvidé que estaba en compañía de alguien…
-Lo siento- dije cuando me giré a verlo- no hablo mucho…
Sonrió y negó con la cabeza.
-Tampoco yo.
Me reí ante esto, dos desconocidos que no hablaban mucho, bueno, realmente yo si hablaba… era de aquellas personas que necesitan sentirse en confianza para poder decir algo.
-Sabes, lo que pasa es que… soy algo raro- dijo, noté como se sonrojaba- solo cuando tengo confianza con alguien… es cuando hablo.
¿Qué? Si bueno, en cualquier momento comenzaría a hiperventilar.
-También yo- murmuré.
Ahora fue su turno de reír, lo miré, algo incrédula y estaba sonriéndome, tal vez si encontráramos confianza mutua, después de todo… era nuevo.
Jazz volvió después de unos minutos y se sentó a mi lado.
-Y bien Leo, ¿te molesta que te diga así? Tu nombre es largo…-él negó- bien, tengo curiosidad, ¿Por qué no te seleccionaron ayer?
Era una buena pregunta, tomando en cuenta que yo también quería saber la respuesta. Él bajó la mirada y suspiró.
-La verdad es que… es más por conflicto interno. Por familia se supone que debo estar en Slytherin como mi hermano, pero… no quiero.
-¿No quieres?- inquirí- entonces… ¿Dónde quieres estar?
Su sonrisa esta vez fue más grande.
-En Ravenclaw.
-Wow…-fue lo único que pude decir.
Jazz no se conformó con el simple wow, se levantó y comenzó a brincar para después levantarlo a él y dar vueltas. Estaba emocionada, más que eso, siempre había dicho que nuestra casa era la mejor. Y yo opinaba lo mismo.


Me reí, claro que me reí, en la oscuridad cuando recordé la cara de Leo por las vueltas de Jazz.
A media noche, no era normal que me pusiera a recordar lo que había vivido hasta hace unos días, días que bastaron para que Leo se volviera un amigo único tanto para mí como para Jazz.
Llegué a mi destino, el gran comedor. Bañado en la terrible oscuridad pude distinguir un punto luminoso al final. Ahí estaba Jazz e iba acompañada de una chica de Slytherin, alguien que sabía del plan y estaba dispuesta a ayudarnos, mi prima Dannie Finnigan.

10 de abril de 2010

Recuerdos

Lo que estaba a punto de hacer no tenía nombre, bueno, si lo tenía… corría a escondidas por los pasillos del colegio Hogwarts de magia y hechicería, además de correr a escondidas era ya media noche… por eso me escondía! En fin, pretendí que Filch el conserje del colegio no se diera cuenta de que una alumna andaba tan tarde por los pasillos, y mejor aún, que no supiera la razón por la cuál la alumna de 5° año andaba corriendo… me reí para mis adentros recordando como se había dado todo este plan… o mejor dicho, como habíamos conocido mi mejor amiga y yo a la persona que me haría salir a media noche de la Torre de Ravenclaw.

Caminar con Jazz Lovegood por los pasillos después de clases era muy agradable, me ayudaba a sentirme mejor después de ser la nueva del colegio, la chica que entraba de Beuxbatons hasta hace un año, mi primer año en el colegio había sido una tormenta pero Jazz se había convertido en mi mejor amiga haciendo que la tormenta terminara. Mientras platicábamos acerca de las clases de Hagrid (que era de la que veníamos) tropezamos con un chico, alto, demasiado alto para mi, de tez clara y ojos claros, se veía serio… bastante serio.

-Lo siento- se disculpó cuando chocamos.

Le sonreí para que notara que no había problema, yo sabía por que estaba serio, ayer…1° de septiembre había entrado al colegio, entraba a 5° era de mi curso pero por alguna extraña razón todavía no era seleccionado. Yo sabía lo que era ser nuevo, que todo mundo te mirara y murmurara cosas a tus espaldas, pobre, el primer día de clases y ya era víctima de la sociedad en el colegio.

Siguió avanzando, con sus libros en las manos, me giré inconscientemente para verlo irse, caminaba a prisa así que solo atisbé a ver su cabello de tono rubio mientras daba la vuelta en el pasillo.

-Mel está ligando- canturreó Jazz a mi lado.

-No estoy ligando- canturreé de la misma manera pero con mi tono sarcástico.

-Ya se- se burló ella- simplemente es un chico guapo y tiene carisma, aunque se vea serio… supongo que…

-Jazz!

-¿Si?

-Guarda silencio- me reí ante su expresión- solo sonreí, ¿Qué tiene eso de malo? Además es nuevo, yo se lo que es ser el alumno nuevo.

-Entonces… vayamos a hablarle.

Me quedé helada, la verdad es que dentro de mi descripción no estaba la palabra ‘sociable’, o tal vez lo estaba y no sabía como utilizarla. Jazz me tomó de la mano y jaló de mí para correr y poder alcanzar al chico misterioso; lógicamente era de esperarse que no lo encontráramos, pero ahí estaba, en ese pasillo en el que había dado vuelta conversando con la profesora McGonagall.

-Espera Jazz, esta con la profesora.

Y por primera vez… mi amiga entendió.

Al cabo de unos 10 minutos, el chico misterioso dejó de hablar con la profesora y dio media vuelta para seguir.

-Ahora-susurró Jazz.

-¿Ahora que?

Entonces no la vi venir, me empujó hasta donde estaba él y como exactamente tenía el premio a ser una de las chicas mas torpes y distraídas tropecé antes de llegar y caí al suelo.

-Maldición- dije por lo bajo.

Escuché algunas risas de los estudiantes que pasaban, pero justo cuando quise levantarme dos manos me tomaron por sorpresa sirviéndome de ayuda para ponerme en pie.

Alcé el rostro y lo vi, ¡Merlín estaba tan cerca! Era él, aquel chico misterioso quien se había compadecido de mí para ayudarme. Tenía unas facciones muy lindas a decir verdad, supongo que como siempre… olvidé que estaba rodeada de personas porque oí la armoniosa risa de Jazz y lo vi a él sonrojándose levemente.

-Gracias- susurré.

Esta vez, fue él quien sonrió. Dio media vuelta dispuesto a marcharse.

-Espera-… que tonta… seguro estaba ocupado.

-¿Si?

Oh… su voz era aun mejor… ¿Qué? ¿Qué era lo que había pensado? Si, ya alucinaba.

Jazz se acercó, al fin venía a salvarme.

-Hola- saludó ella- soy Jazz Lovegood, de Ravenclaw.

Él se acercó y le tendió la mano.

-Mucho gusto.

Jazz me empujó mas leve y di unos cuantos pasos para quedar frente a él.

-Y ella es Melany Finnigan, igualmente de Ravenclaw.

También me tendió la mano.

-Es un placer… supongo que bueno, soy Leonard Cro…Parkinson.

-Oh un Parkinson…- murmuró Jazz.

Pareció que él se encogía de hombros.

-Eres nuevo- prosiguió mi amiga- Mel lo fue el año pasado- yo asentí para reforzar el relato- y no se, no la pasó muy bien, y te vimos solo… bueno a lo que voy, ¿te gustaría ir con nosotras a los jardines a estudiar?

¿Estudiar? ¿Cuándo habíamos decidido eso? Pero antes de que metiera mi cuchara él habló.

-Bueno, esta bien.

¡Había funcionado! Lo había convencido. Y ahora esos dos iban camino a una gran amistad por que la plática fluyó bastante bien hasta que llegamos al lago.