-Rápido chicas- esta vez apremié yo- ya es… tarde.
-¿Culpa de quien?- se burló Jazz.
Aún en la oscuridad pude fulminarla con la mirada y ella me enseñó la lengua.
-Y… no tendremos problemas por esto ¿verdad?-dijo Dannie preocupada.
-Para nada- respondí- yo arreglé eso ya hace unos días, el profesor Dumbledore dijo que era una idea fuera de lo normal pero ver la manera en la que los amigos estaban unidos en tiempos difíciles era muy agradable y que teníamos total libertad para llevar acabo el plan, además de que dijo que él avisaría a los demás profesores para que no interfirieran.
-Entonces… ¿Por qué salimos a media noche? Y mejor aún, cuidándonos de Filch.
-La verdad es que… también el profesor me dijo que solo una persona sería capaz de arruinar todo…
-Filch- anunciaron Dannie y Jazz haciendo sonar la palabra con una grosería.
-Así es.
A la mañana siguiente no aguantaba el sueño, ¿Cómo no notamos que estaba saliendo el sol cuando Jazz se despertó y participó en nuestra plática?
‘…Así que eres porrista Mel-dijo Jazz- no me sorprende, la verdad es que es hermoso que hayan platicado toda la noche’.
Toda la noche. Toda. ¡No había dormido absolutamente nada!
La clase de historia de la magia se me estaba haciendo más aburrida que nunca, si antes me dormía alrededor de los 20 minutos ahorita no estaba llegando ni a los 10 y entonces vi a Leo, tomando notas y poniendo atención ¿Qué no tenía sueño? Por que yo sí, cada vez me costaba más tener los ojos bien abiertos y no dejar caer la cabeza entre mis libros.
Por fin, terminada la clase tomé mis libros y salí del aula, el aire fresco me golpeó el rostro y la brisa que traía consigo me despejó al menos un poco.
Caminé arrastrando los pies, mejor dicho, arrastrándome a mí hasta la siguiente aula.
Sin fijarme tropecé con alguien y acabé en el suelo. No me sorprendió el resultado porque si despierta era torpe y despistada… ahora dormida, de milagro no había rodado por las escaleras del colegio.
-Fíjate Finnigan- dijo una voz- que horror, tropezar contigo, hoy ya será un mal día- se quejó.
Esa voz, tan quejumbrosa, siempre altanera. Solo podía ser una persona… Lyzh Lestrange. Yo no había hecho muchos amigos el curso pasado, pero tampoco tenía enemigos, simplemente… la chica no me caía bien. Y claro, yo a ella mucho menos, pasaba los días aburridos planeando la manera en la que le haría alguna broma, ganándome con esto que Jazz dijera que también tenía corazón Slytherin… ese día mi amiga deseó no haberlo dicho.
-Cállate Lestrange.
Alcé la mirada para verla, con su mirada de verdad altanera, egocéntrica… ah no comprendía como es que tuviera amigas, pero ahí iban las chicas, detrás de ella como siempre. Toda una líder, una abeja reina.
Me levanté del suelo y la fulminé con la mirada. No esperaba menos de ella así que hizo exactamente lo mismo conmigo.
-De verdad mestiza, fíjate donde pones las manos, tendré que darme una buena ducha antes de comer.
-La verdad es que sí- me reí- apestas Lestrange, ¿Qué es ese aroma?-dije olisqueando exageradamente.
-Algo que jamás te pondrás, Esencia de veela, creado en Francia.-alardeó.
-Oh, claro… olores para atraer magos en un dos por tres ¿cierto?- esta vez reí más fuerte- suerte con eso.
Se quedó callada y me alejé de ahí.
La verdad Lestrange me había alegrado la mañana, su cara de estupefacción cuando le respondí de verdad no tenía precio.
Salí a los jardines para dirigirme a la cabaña de Hagrid, tendría Cuidado de Criaturas Mágicas, observé a Jazz que me esperaba lo más lejos posible.
-No me gusta la clase- se quejó.
-¿Y a quien sí?- me encogí de hombros.
-Tal vez…-señaló al grupo de Gryffindor con quienes compartíamos clase- Ron, Harry y Hermione, a ellos sí.
-A Hermione le gusta tanto como a ti- le dije, y era cierto.
Durante el año pasado había entablado amistad con ella y así conociendo a Ron y Harry pero no tanto como para decirse mejores amigos.
-Bueno… comencemos a planear-dijo Jazz.
-¿Planear que cosa?- dije sorprendida.
-¿Qué cosa? Amiga te recuerdo que te hiciste porrista de alguien y has dicho que pondrás carteles. Hay que planear como harás eso.
… Oh… yo y mi bocota.
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